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ÍNDICE:
1. LA ERM.
2.
ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE UNA ERM.
1.
LA
ERM
El
gas natural que
se suministra a la turbina ha de tener unas condiciones muy
determinadas. Debe
tener una presión en un rango concreto, debe llegar a una
temperatura correcta
y el grado de limpieza debe estar controlado. Además, la
composición química
del gas natural tiene que estar controlada. Por último, debe
conocerse la
cantidad de gas que se consume y su poder calorífico, a
efectos de facturación
del combustible consumido. La estación de
regulación y medida (ERM) tendrá como
función regular la presión del suministro de gas
a la turbina para
mantener siempre una presión constante y
medir la cantidad suministrada a la instalación. El sistema
de
medición debe cumplir con los requerimientos de la
compañía suministradora.
Por
lo tanto las principales
funciones de la estación de gas son:
·
Que
el gas que se reciba en la turbina tenga una
presión constante y dentro de unos rangos muy concretos ya
que la presión del
gas suministrado a la ERM
puede variar dependiendo del gaseoducto que nos alimentemos, si nos
alimentamos
de depósitos propios la podremos regular nosotros
más fácilmente, no
dependiendo que otro consumidor nos pueda tirar la presión
de dicho gaseoducto
al consumir mucho de repente.
·
Que
la temperatura sea la adecuada, para evitar
la formación de hielo por la condensación del
vapor de agua.
·
Que
el gas se reciba limpio, sin partículas que
puedan ocasionar problemas.
·
El
caudal y la composición deben ser conocidos.

Figura 1. Esquema del proceso realizado
en la ERM.
2.
ELEMENTOS
CONSTITUTIVOS DE UNA ERM

Figura
2. Parte de la estación
de regulación y medida.
Una
estación de regulación y
medida esta compuesta principalmente por los siguientes equipos:
·
Filtros:
limpian el gas de las
posibles impurezas sólidas que se pudiesen arrastrar. Pueden
ser de varios
tipos: de cartucho, ciclónicos, etc. Además de
los filtros anteriores se
colocan otros antes de la turbina para conseguir un filtrado
más fino,
intentando que no pase ninguna impureza.
·
Válvulas
reductoras de presión: si
el gas tiene más presión de la que se necesita en
al turbina, tendrá que
atravesar unas válvulas reductoras de presión
hasta ajustarse a la necesaria.
·
Compresor para el aumento
de presión:
si por el contrario el gas de la línea de suministro tiene
una presión inferior
a la necesaria, será necesario comprimirlo. Es posible que
subsistan los dos
sistemas (compresión y expansión) en la misma
ERM, ya que la presión del gas
puede fluctuar, por efectos sobre el suministro de otros consumidores.
·
Sistema de
precalentamiento para elevar el
punto de rocío, debe disponerse de un
sistema de calefacción para
evitar congelaciones del agua que pudiera contener el gas. Hay que
tener en
cuenta que ante una expansión, el gas pierde temperatura. Si
como efecto de una
expansión la temperatura bajara por debajo del punto de
rocío, el agua
contenida podría congelarse, provocando la
formación de hielo, cosa que no
interesa ya que serían como proyectiles, sobre todo en la
turbina de gas. El
gas se calienta sólo ligeramente, hasta alcanzar los 15 o 20
grados.
·
Sistema de calentamiento
para la inyección
del gas a turbina: antes de entrar en la turbina, y
para una correcta
combustión, el gas se calienta nuevamente, ya ajustado en
presión, y puede
alcanzar temperaturas de entre 25 y 140 ºC
en la entrada. Para este calentamiento
suele tomarse vapor del ciclo, utilizando intercambiadores,
también pueden
utilizarse calentadores eléctricos.
·
Cromatógrafo y Caudalímetro:
la compañía
suministradora necesita, para facturar, que se instalen
caudalímetros para
saber el caudal de gas consumido. Además, hay que tener en
cuenta que el gas no
se factura por volumen o peso, sino que se factura como
energía (actualmente se
hacer por kWh, anteriormente la unidad era la termia, 1 termia = 1
millón de calorías,
por tanto, es necesario saber cuál es el poder
calorífico del gas, pues el
caudalímetro nos dará el volumen de gas que ha
atravesado la línea. Para
conocer este poder calorífico se instala un
cromatógrafo, debidamente
calibrado, que se encargará de aportar el dato de la
composición y el poder
calorífico del gas. Habitualmente, caudalímetros
y cromatógrafos pueden estar
duplicados, pues las cantidades de dinero que se facturan a
través de ellos
justifica sobradamente la instalación de equipos de reserva.
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